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SALUD

28 de abril de 2015

Psicología

Los hijos y el segundo matrimonio...

Licenciada Laura Vignola
Columnista invitada
vignola.laura@gmail.com

Cada vez hay un  mayor número de personas divorciadas que pasado un cierto tiempo deciden volver a formar una nueva pareja. Si después de una separación resulta difícil empezar de nuevo, las cosas pueden complicarse aún más si uno de los miembros o ambos aportan hijos de su primera relación. Sin embargo, el hecho de que aparezcan ciertas dificultades para la readaptación de adultos y pequeños a la nueva estructura familiar, no significa necesariamente que para los niños sea siempre un factor negativo o perjudicial. Muchas veces resulta beneficioso para ellos que su padre o madre encuentre una nueva pareja. 
El papel de padrastro o madrastra aparece en los cuentos infantiles como una figura perversa y conflictiva. En el caso de Cenicienta, es la bruja malvada que quiere convertir a su hijastra en criada para que no pueda competir con sus propias hijas. En el de Blancanieves es la  mujer consumida por los celos ante la belleza de la joven. Estos personajes, a veces, no están muy alejados de la vida real, ya que los cuentos infantiles, como los mitos responden a una cierta realidad. Puede suceder que a la nueva pareja le cueste adaptarse a la presencia de los hijos del otro, pero ese debe ser un factor a considerar como esencial para elegir pareja en el caso de tener hijos.
Esto no significa que las relaciones tengan siempre que responder a ese patrón de los cuentos infantiles. Para que estos nuevos vínculos tengan un buen inicio y desarrollo se necesita en principio elegir a la persona adecuada y tener una gran dosis de equilibrio, comprensión y comunicación, tanto como un tiempo razonable para que todas las partes puedan elaborar sus fantasías y temores. Todo vínculo es un proceso, y como tal requiere del tiempo necesario para desarrollarse.
En principio es recomendable que no se exponga a los chicos a los cambios constantes de pareja, y sólo se los involucre cuando la relación haya avanzado hacia una etapa más estable.
Hay que  tener en cuenta  que la aceptación de la nueva pareja se verá afectada por la forma en que se ha asumido la paternidad después del divorcio, por el tiempo transcurrido desde ese momento y por cómo se la introduce en la vida de los niños. Si ellos continúan  percibiendo que son la prioridad de la vida de su padre, se sienten seguros de su amor y se les hace más fácil compartirlo con el recién llegado. 
Con frecuencia los hijos se sienten molestos cuando el padre o madre empieza a salir y conocer nuevos amigos y a iniciar nuevas relaciones. Como desean compartir más tiempo con ellos, sienten que tendrán menos disponibilidad para los encuentros. Algunos viven esta situación como una afrenta y agresión al otro progenitor y quieren protegerlo rechazando al recién llegado. Esta posición se agudiza en el caso en el que el otro padre se sienta lesionado o molesto con la nueva aparición. Tampoco será bien recibida si sienten que esa relación se inició antes de la separación, atribuyéndole así la causa de la decisión pues será vivida como una traición difícil de perdonar.

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