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DEPORTES

27 de octubre de 2015

Norberto Verea en Lezama

El jueves brindaron una charla en la Municipalidad, Nelson Vivas y El Ruso Verea.
El Espejo eligió las palabras del periodista, quien a modo de presentación, se refirió al fútbol infantil

“Si hay algo que uno aprende cuando juega, es que puede perder. La competencia es lo que nos enseña a nosotros a que nos pueden ganar. Existe en cada uno de nosotros, más allá de los referentes que tengamos, de los entrenadores, de aquellos que impulsan nuestra vida, recordemos: primer lugar de formación la casa, segundo lugar de formación el colegio, tercer lugar de formación el club. Cuando uno se va derrotado está la bronca, pero está la capacidad de entender o de ayudarse a entender porque se fue derrotado, ¿hice todo? ¿Puse todo? ¿Diste todo? Esa es la primera pregunta, para saber si me queda dolor por la derrota o encima me queda triple dolor porque me ganaron y yo no hice todo lo que había que hacer, no puse todo lo que había que poner. Si lo hice, lo puse y me ganaron, puedo tener otras maneras de pensarlo que es: no tuve suerte. Esto es un juego, aunque te digan que no, por eso vas a jugar y en el juego el azar tiene un porcentaje, no total, no mayor, pero lo tiene. Hace mucho tiempo un entrenador no s decía a nosotros ¿Cómo me acerco a la suerte? Trabajando ¿Cómo quiero que la suerte me acompañe? Sin dejar de pensar, sin dejar de estudiar, sin dejar de programar, sin dejar de arreglar táctica y estratégicamente a mi equipo, pero sin la suerte va a ser difícil que lo logre y la tercera es hasta donde, en ese lugar puedo entender que son mejores que yo y si entiendo que son mejores que yo, mi idea tiene que ser superadora ¿Por qué? Porque yo tengo que tratar de acercarme a que es mejor ¿Cómo me acerco? Compitiendo ¿Y qué es competir? Salir a una cancha a jugar, con todo lo que eso significa. A los más grandes les pido por favor que los que manejan nenes, les hagan entender que este es un vínculo con el paso y con el juego, que somos once voluntades en una cancha luchando por un objetivo, que es el triunfo, pero no perdamos de vista algo: no se puede romper el hecho lúdico en las edades en las que hoy se rompe el hecho lúdico, y ahí tenemos dos problemas esenciales: uno es la familia y el otro es quienes inculquen el ganar. ¿Cómo inculcan el ganar? ¿Y qué es lo que pasa después de ganar? La misma madre abnegada, que prepara la milanesa, que hace el mate cocido, la misma madre que la va la ropa, que le cuida el pantaloncito, la camiseta. El mismo padre que por ahí le lava los botines del hijo, son los mismos padres que enfervorizados, enceguecidos, estupidizados por la idea del éxito, le gritan al hijo, insultan al árbitro, se pelean con el entrenador porque lo pone o no lo pone, porque es más grande o más chico, porque no pude ponerlo a aquél, es malo… tienen que jugar todos, vienen a jugar - sí pero así no ganamos, yo quiero que mi hijo salga campeón, que tenga copas en la pieza… Conozco 20 amigos que tienen hijos que dejaron el fútbol a los 14, 15 años y que tiene la pieza llena de copas… se hartaron, se cansaron…¿Por qué? Porque fueron sometidos a
 una presión que un chico no merece. Porque fueron esquematizados en una idea que un nene no necesita tener a esa edad. Preparemos nenes para que lleguen a las inferiores de los clubes que sean, con la capacidad desarrollada del juego, sin perder el hecho lúdico y fundamentalmente que entiendan la deportividad, de ahí en más lo tomarán aquellos que, preparados, ojalá todos lo estén, empiecen a hacer de ellos, nenes, jóvenes para convertirlos en futbolistas y para que lleguen al profesionalismo, con la mayor integridad posible. Tenemos que volver a pensar esto como un juego, como un deporte y desde ahí trasladarlo a la contienda, cuando digo contienda, hablo de enfrentamiento entre un equipo y otro, pienso en adversario, no en enemigo, otra de las terribles ideas que nos hicieron vivir en este fútbol argentino, en que el de enfrente no es un adversario, es un enemigo. Se gana o se pierde, se existe o se deja de existir, uno de los mensajes más perversos, que nosotros trasladamos a una tribuna: en un primer tiempo, cuántas veces viste, cuando había visitantes, que pasás a ganar uno a cero y gritan "no existís, no existís"… Y después te hacen dos goles y los de enfrente te gritan a vos "no existís…" y en menos de 45 minutos dejamos de existir dos veces, unos y otros, increíble, imposible de pensar, lo peor es que te vas de la cancha y seguís existiendo, seguís comiendo, seguís viendo a tus seres queridos, a tus amigos… y seguís pensando con tus amigos, de qué manera el domingo que viene tengo que ganar y para eso te tenés que cuidar, te tenés que entrenar, te tenés que exponer también a saber que esta es una semana de derrotado. 
Hay mensajes muy perversos. No hagamos de los nenes perdedores, hagámosle entender que en el vínculo de un juego hay cosas más importantes, como por ejemplo entender que 

si jugamos todos, crecemos todos, entender que si salimos campeones mejor, lo disfrutamos y entender que si salimos campeones "¡salimos campeones!" no, yo saqué campeón a la `45, yo saqué campeón a la `93, yo, yo y yo…  en el fútbol también cae y pesa sobre aquellos que se relacionan fundamentalmente con un equipo.

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