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9 de septiembre de 2014

Pedagogía de lo posible

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción.
Quien enseña, aprende al enseñar y quien aprende también enseña al aprender."
(Paulo Freire)
Editorial del martes 9 de septiembre de SEMANARIO EL ESPEJO

Pedagogía de lo posible

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción. 
Quien enseña, aprende al enseñar y quien aprende también enseña al aprender." 
(Paulo Freire)
Cada uno de nosotros debe gran parte de lo que es a  sus maestros, aquellos que desde la infancia nos acompañaron a descubrir la vida y a entender los significados de sus avatares. Primero sin lugar a dudas han sido los padres, o quienes hayan sido, los que guiaron desde nuestros primeros pasos, los actos cotidianos de hablar o comer.
Pero, al ingresar al sistema de educación formal, al institucionalizarse la educación, el sujeto sale al mundo, literalmente. Ese mundo de otros, donde deberá aprender a convivir con otros, a construir, a respetar. Un  afuera que le pondrá las condiciones para ser y estar, que lo administrará como ciudadano y le marcará las pautas o convenciones diseñadas para la convivencia en sociedad.
Cuando nos preguntamos cuál es la importancia de educar, de tener un maestro que guíe en el descubrimiento del entorno y en la proyección de un futuro, pueden aparecer muchas y variadas cuestiones. Algunos dirán para conocer, adquirir conocimientos socialmente válidos, estar a la altura de las exigencias de la realidad en cuanto a lo laboral. También se mencionará el mejorar la sociedad como un objetivo más altruista, una mirada política sobre las generaciones más jóvenes de los países que planifican un futuro socioeconómico determinado.
Pero, en realidad, creemos que en la mirada individual es mucho más sencillo. Se educa para generar una mirada amplia sobre la vida y sobre sí mismos. Quien es bien enseñado se potencia a partir de sus posibilidades, descubre el mundo, genera nuevos horizontes. Se transforma y transforma a otros, inevitablemente. El proceso de enseñanza-aprendizaje es una relación comunicativa que cambia al individuo para siempre, haciéndolo descubrir quién es, y qué puede lograr, cuál es el sentido de su existencia, su horizonte, sus sueños.
Imaginar quién es y qué quiere cada uno está estrechamente ligado a un maestro. Aquél que hizo descubrir que uno vale y puede, que todos pueden desde su particularidad. Educar es un acto de amor, pero es también una acción esperanzadora. Cumplir los sueños, alcanzar el desarrollo. Ser, elegir…
Hasta desde un ámbito de frivolidad una vedette lo rescata y dimensiona, y en una devolución del certamen de baile más famoso de la pantalla chica expresa “Nunca se le debe decir a alguien que está aprendiendo que no puede, que no sirve”. Sería lo más antipedagógico que se pueda hacer. Ser maestro es creer que ese alumno es capaz de desarrollarse y cumplir sus sueños, descubriendo el mundo y a sí mismo a través de sus aprendizajes.
Maestro es aquel que  forja la inteligencia y la voluntad, que hace que surja la obra maestra que existe en cada uno de sus alumnos. Maestro es aquel que hace soñar a sus alumnos en hacer posible lo imposible…No podría definirlo mejor esa frase. Enseñar es hacer posible, nada menos. Enseñar que todo es posible si uno es capaz de luchar por ello.

¡Feliz día del maestro!... y en ellos a todo el personal 
docente que en septiembre celebra su día.

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